
Allá por el 92 o 93 viajámos con Andrea, el flaco César -un hermano que se fue al cielo- y el Bulgo a Uruguay, a un campo que estaba en las afueras de Colonia, no me acuerdo el nombre ahora, era un encuentro de juventudes del cono sur sobre medios alternativos, fué alucinante, había pibes de todos lados con experiencias impresionantes, 3000 carpas en un campo que le habían prestado a los organizadores uruguayos, con una cantina y almacén, un escenario donde tocaban bandas a la noche, y una radio que, pirata en Monetvideo, transmitía todo el día en el campamento.
Se hacían talleres sobre Fanzines, radios y TV pirata, y muchos tipos de difusión de información por medios no convencionales, tened en cuenta queridos amiguetes que internet no estaba difundida ni utilizada al nivel de hoy y menos con respecto a la guerrilla informativa, de cualquier manera siempre se intenta llegar a la gente que no tiene acceso a la diversidad de información y medios, y a quienes no tienen la facilidad de difundir y compartír sus experiencias y culturas regionales o barriales en medios masivos.
Una de las experiencias que más nos impresionó fué el Canal pirata Utopías -creo que era el 19- de Montevideo, funcionaba en el cerro y tenía una antena allá arriba que les permitía transmitir en un radio bastante amplio. Las transmisiones duraban algo asi como una hora al día. Los allanamientos eran permanentes y les secuestraban equipos de transmisión, editoras y otros que costaba mucho volver a comprar o hacer construír, al tiempo se avivaron y al estar más arriba en el cerro tenían postas de campanas en el camino a la transmisora que les avisaban cuando pasaba la comitíva que los venía a allanar, asi tenían tiempo de levantar los equipos mas costosos y salir de vuelo. Igual con el tiempo se fueron desgastando, el que ponía los tejos para solventar los equipos se fué agotando y también su billetera, en esa época se estaban vovlviendo a agrupar.
En ese encuentro filmé la noche de tormenta mas alucinante de mi vida.
En ese encuentro conocímos a los Sin Tierra de Brasil, al principio cuando nos arrimamos a sus carpas nos desconfiaron por la cámara y hubo un día que nos hicieron inteligencia, después se habrán dado cuenta que no eramos policías de la joven guardia y se hicieron amigos, bah! nos dieron ese alto privilegio.
Conocímos sus luchas, la crueldad de los latifundístas, los paramilitares, lo duro del trabajo esclavo y al nivel que llegaba a fines del siglo 20 como si estuvieramos escuchando una história de dos siglos atrás. Entre lo que nos contaban de su lucha lo nombraron a Chico Mendes, yo había leído algo en una Cerdos y Peces y les pedí que contàran, quedamos con la boca abierta, no era que no conociésemos la história de desmonte del Amazonas pero la história del caucho, los buscadores de oro, los seringalístas, los fazendeiros, contada por éstos personajes fue muy fuerte.
Hay una situación bastante trágica que nos llenó de odio, un tiempo después del campamento nos enteramos por TN o por uno de esos, que en una toma de tierras los paramilitares balearon a los Sin Tierra y había muerto Carlos y unos cuantos mas de los locos que habíamos conocido en Uruguay.
Carlos fué uno de los que nos narró sus histórias y nos hizo conocer mas profundamente la de Los Sin Tierra. Era un tipo brillante, será también que lo idealizámos por lo poco que lo conocímos y por lo mucho que nos dió.
Chico fué asesinado en 1988 por miembros de la Unión Democrática Ruralista conformada por latifundístas brasileños.

“No quiero flores en mi tumba porque sé que irán a arrancarlas a la selva. Sólo quiero que mi muerte contribuya a terminar con la impunidad de los matones, los cuales cuentan con la protección de la policía de Acre, y que ya han matado a más de 50 personas como yo, líderes seringueiros, dispuestos a salvar la selva amazónica y a demostrar que el progreso sin destrucción es posible ”
Chico Mendes.




