Tomala vos damela a mi parece cantar éste apasionado deportista de nuestro medio quien me inspiró profundamente para arrancar con éste, mi primer escrito en Hasta la Victoria A Veces.
Quizás sean sus rodillas apuntalando al heroe ensimismado en la cumbre del éxtasis de ese momento sin tiempo que no es el antes ni el después; o a lo mejor su mirada, clavada en un pensamiento único del que está por cometer el acto de la victoria, sus manos con el arma en el que deposita los sueños, triunfos y frustraciones de los congeneres y las generaciones por venir.
Es éste instante, ahí. Solo que ese shorcito... el shorcito es el "a veces" es la falta de autocrítica, es el no detenerse un segundo a desacogotarse los huevos por la ansiedad de gloria.
Bienvenidos a los navegantes peregrinos que se arrimen por acá. Ya veremos de qué hablamos.
